El rol del jefe en el proceso de cambio y adaptación organizacional

Uno de los aspectos más relevantes durante el proceso de cambio organizacional es la actitud que toman los líderes de las empresas (jefes o gerentes) frente a las complejas situaciones que involucran este proceso, las cuales no deberían ser atendidas de manera separada.

En épocas de cambio, la reticencia por parte de los colaboradores pugna en la organización frente a un jefe que debe hacer cumplir nuevas directivas; no todos los colaboradores se muestran solícitos a apoyar durante la etapa de transición.

Es en esta situación donde surgen las dificultades de quienes tienen a su mando un grupo humano por gestionar y orientar; ¿Cómo incentivar y motivar a que los colaboradores no consideren que para iniciar el cambio organizacional las tareas que deben realizar no son extras, sino que formarán parte de su día a día? Cómo explicarles que no se trata de hacer más en el mismo tiempo, sino que el esfuerzo adicional es temporal y se reflejará no sólo en la calidad del resultado sino en futuras reducciones de tiempo para sus labores.

Ciertamente, la percepción en cuanto al impacto de los cambios descansa en la cultura organizacional; esto es, en cómo hacen las cosas. Para ello, será necesario hacer modificaciones en las maneras de liderar así como en las relaciones entre áreas, jefes y colaboradores.

Por lo tanto, es un factor vital para consolidar los procesos de transformación la apertura al cambio y la flexibilidad de quienes dirigen las empresas, los mismos que deben convertirse en generadores de compromiso y dar garantías de la realización de los mismos.

Se hace necesario remarcar, que emprender en este proceso de cambio de parte de quienes dirigen un conjunto de recursos humanos, no es tan fácil como puede presumirse. Es imprescindible asegurarse que la empresa está preparada para asimilar los cambios y, principalmente, que el capital humano entienda la importancia de su desempeño y se involucre completamente, considerando que no se trata de algo transitorio sino de un proceso continuo.

La aptitud que se necesita en un gerente, además de una mayor capacidad de adaptación, es su capacidad de motivar a los colaboradores con las mejores condiciones de aprendizaje y comunicación.

Finalmente, se resalta que el principal factor para promover el cambio organizacional es la habilidad para inspirar y motivar que debe poseer un gerente, en caso no la tuviera, el ejecutivo a cargo debe desarrollarla. Para ello debe ser evidente su compromiso y esencialmente ser sincero para motivar al resto de colaboradores en acoger la nueva cultura de excelencia.

Un método a utilizar para motivar al capital humano es mediante ejemplos dramáticos donde se enfoque, como prioridad máxima, la satisfacción del cliente, subrayando que la eficiencia alcanzada en el proceso de transformación no está enfocada primordialmente a alcanzar beneficios económicos, sino a mejorar el servicio al cliente, utilizándola de manera inspiradora.

Elaborado por:

Dora Yuiján

Asistente de Procesos de Ciclus Group

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